En 1990 la Biblioteca Pública del Estado de Valladolid se trasladó a su nueva sede en el palacio del Conde-Duque de Benavente, un edificio emblemático del siglo XVI. Podría augurarse entonces que el carácter histórico del monumental palacio renacentista iba a marcar el destino de la biblioteca y su línea de trabajo. Pero nada más lejos de la realidad. En primer lugar porque su creación es relativamente reciente, ya que comenzó su actividad como Biblioteca Popular en 1931, y nunca ha contado con un fondo patrimonial importante como el proveniente de los conventos desamortizados en el siglo XIX que tanto esplendor da a otras bibliotecas provinciales.
En segundo lugar porque, desde su reapertura en el viejo edificio rehabilitado, la filosofía del centro fue incorporar sistemáticamente los avances tecnológicos y los nuevos soportes que fueran apareciendo para proporcionar a los usuarios cualquier tipo de información disponible. Como prueba de esta orientación, puedo señalar que en la nueva sede de la biblioteca nunca existieron los ficheros tradicionales con cajetines y fichas de cartulina, sino que desde el primer día el catálogo se pudo consultar a través de los OPACs del sistema automatizado. Sin duda todo un símbolo de los tiempos en los que renace la biblioteca: las vísperas de la consolidación universal de la sociedad de la información.
De esta forma, junto a los servicios tradicionales, que en la biblioteca vallisoletana siguen teniendo una presencia y una demanda importantes, el lector puede encontrar otros más novedosos creados en tomo a los audiovisuales, a los multimedia o a Internet. Lo importante es satisfacer las necesidades de información, desarrollo cultura¡ y educación permanente del usuario, poniendo a su disposición cualquier soporte material y tangible (libros, discos, cintas ... ) o inmaterial e intangible (los bits que circulan por las redes),. sin olvidar ninguno por consideraciones o prejuicios un tanto elitistas.
La biblioteca propone la convivencia pacífica, la cohabitación de los soportes clásicos y modernos y el encuentro de unos y otros con el lector en armonía. Tratamos también de que las nuevas tecnologías faciliten este encuentro, considerándolas siempre como un medio para acceder a los recursos informativos y las utilizamos sistemáticamente, pero no estamos obsesionados en ningún momento por ellas.
La razón de estas líneas y de reclamar desde ellas la atención y el tiempo del lector es precisamente exponer las experiencias más innovadoras y sugestivas de nuestro trabajo con los nuevos soportes y las nuevas tecnologías, por ver si pueden aportar alguna idea a otros Centros para la creación de nuevos servicios y ayudar a tratar con naturalidad a las máquinas, de forma que nunca veamos gigantes donde sólo hay molinos de viento.
La Biblioteca Pública de Valladolid (BPV) ofrece los servicios tradicionales de cualquier Centro de estas características. Si repasamos la relación que aparece en el artículo 9" del Decreto 263/1997, de 26 de diciembre, por el que se aprueba el Reglamento interno de organización de los servicios de las Bibliotecas Públicas de titularidad estatal gestionadas para la Comunidad de Castilla y León, comprobaremos que todo se puede encontrar aquí. Por ejemplo, ofrece una Sala de Consulta, cuyo índice de utilización está marcado en gran parte por el curso escolar; el servicio de préstamo, que realiza más de medio millón de transacciones cada año; la hemeroteca, con ese peculiar ambiente de casino de provincias; la sección infantil-juvenil, con el ambiente informal, a veces caótico, de los niños y jóvenes que poco a poco se cultivan en la lectura y la información y el bullicio de los grupos escolares que visitan cada día la biblioteca; el servicio de información bibliográfica, con sus colas características ante el mostrador de referencia, que atiende 20.000 consultas al año y el trasiego permanente de lectores por los OPACs en los que realizaron casi 1.900.000 consultas en 1998. Las cifras hablan por sí solas, pero no quiero insistir en los aspectos cuantitativos, sino que deseo detenerme en aquellas facetas de la actividad del Centro que suponen cambios cualitativos y novedades sustanciales en los servicios. Considero que en éstos radica el hecho diferencial de la BPV y su amplia aceptación social, representada por las más de 110.000 personas que disponen del carné de la biblioteca, es decir, casi la tercera parte de la población de la ciudad.
Desde su reapertura la biblioteca no ha dejado de ofrecer nuevos servicios y propuestas.
En algunos casos, animada por las experiencias positivas de otros lugares, la biblioteca ha tomado la iniciativa, se ha adelantado a los lectores y les ha ofrecido servicios nuevos. Este es el caso del préstamo y la consulta en sala de audiovisuales (vídeos y CDs). En otros casos, ante la falta de datos objetivos sobre las posibilidades reales de los usuarios para asimilar nuevas propuestas, se ha preferido hacer un estudio previo para detectar el nivel de interés o la demanda de un nuevo servicio. A modo de ejemplo citaré el cuestionario que se realizó en 1995 antes de introducir el préstamo de CD-ROM multimedia.
Antes de describir las experiencias concretas, he de señalar dos cuestiones que considero importantes. Por un lado, que la BPV aprovecha de forma muy positiva los recursos humanos de la Biblioteca de Castilla y León, de cuya estructura forma parte. La biblioteca regional cuenta con personal altamente especializado y cualificado que contribuye a mejorar el nivel de calidad de los servicios de lectura pública. Por otro lado, hago constar que la BPV ha estado y está abierta siempre a participar en proyectos de cooperación y a colaborar con otras bibliotecas cercanas o más lejanas. Desde que dispone de Absys está tomando parte en el proyecto REBECA y en otros programas cooperativos regionales y nacionales; su personal participa activamente en los foros profesionales como IWETEL, PUBLICAS o FIDEL; contribuye a la difusión y a la aplicación de los avances tecnológicos mediante orientaciones sobre cuestiones concretas o recibiendo visitas y estancias profesionales; su plantilla participa también en cursos de formación transmitiendo sus conocimientos y su practica profesional en el Centro.
Paso revista a continuación a alguna de las facetas en las que la BPV puede aportar experiencias más innovadoras en nuestro país. En alguno de estos apartados ha sido incluso la biblioteca española más madrugadora.
La consulta y el préstamo de audiovisuales son servicios que la BPV ofrece desde su reapertura. El préstamo tiene una notable demanda por parte de los usuarios, aunque hemos observado un cierto descenso de documentos prestados a lo largo del último año.
La ordenación topográfica de la colección de vídeos se basa en grandes grupos de la CDU. Por su parte los CDs están colocados por géneros representados por colores; es un sistema muy sencillo e intuitivo que ha sido adoptado por otras bibliotecas.
El servicio de préstamo de audiovisuales también se ofrece en la sección infantil-juvenil, donde los niños pueden encontrar colecciones adaptadas a su edad y gusto.
Considerando la escasez de instrumentos bibliográficos que puedan ayudar en la selección y en la descripción de audiovisuales, la biblioteca ha publicado el Catálogo de la Fonoteca y el Catálogo de la Videoteca. Se han distribuido de forma gratuita cientos de ejemplares a todas las bibliotecas que lo han solicitado. Los catálogos actualizados se pueden consultar a través de Internet en la página Web de la BPV.
La planificación del servicio de audiovisuales se dirige a su integración en el futuro con los restantes materiales de la biblioteca.
Cuando la biblioteca se trasladó en 1990 a su nueva sede, se había ya realizado la conversión retrospectiva de todas las colecciones de préstamo. El primer sistema de gestión bibliotecaria (SGB) utilizado fue DOBIS/LIBIS. Hay que destacar que tanto este sistema, como las posteriores adquisiciones de hardware y software bibliotecario han sido financiadas con créditos del Ministerio de Educación y Cultura con cargo al programa de informatización de las Bibliotecas Públicas del Estado.
Las escasas posibilidades que ofrecía DOBIS para la cooperación con otras bibliotecas, llevó a su sustitución en 1995 por un equipo UNIX y la implantación del sistema integrado Absys, que permitió la inmediata participación en proyectos de cooperación de ámbito nacional, como REBECA.
Al año siguiente se migra a la versión cliente/servidor de Absys y se sustituyen todas las terminales ASCII por PCs.
La aplicación dispone de un OPAC con una interfaz muy fácil de utilizar. Además la formación de usuarios dedica especial atención a la consulta de catálogos automatizados. Las visitas guiadas o el servicio de información proporcionan orientaciones para este fin.
La base de datos del catálogo de la BPV tiene en la actualidad 144.000 títulos.
La sustitución de los terminales no inteligentes por PCs ha permitido la plena integración en una sola estación de trabajo con entorno Windows de todos los recursos de información que utilizan los bibliotecarios o los usuarios.
En la actualidad la biblioteca dispone de 62 PCs de los cuales 26 están al público y el resto es utilizado por el personal de la biblioteca.
Los PCs de uso interno integran en el escritorio la aplicación Absys cliente/servidor con el acceso a la red de CD-ROM, Internet y otras aplicaciones ofimáticas.
Desde las estaciones de trabajo disponibles al público existe también esta posibilidad de integración, aunque por razones prácticas cada una se destina a un fin específico: OPAC, acceso a Internet, CDROM. Sólo las ubicadas en la Sala de Investigadores permiten el acceso a cualquiera de las tres aplicaciones indistintamente.
El año 1995 el entonces Ministerio de Cultura adquirió e instaló en la BPV una red local para el acceso a CD-ROM. Fue una de las primeras instaladas y desde el principio estuvo a disposición del personal bibliotecario.
Es una red sobre Novell Netware que dispone de 21 lectores de CD-ROM que permiten el acceso permanente sobre todo a obras de referencia básicas en el trabajo técnico, de información y para el préstamo interbibliotecario: diccionarios, enciclopedias, bibliografías, catálogos y repertorios legislativos.
Estas obras de referencia y algunas otras más están también disponibles para los usuarios.
Cuando comenzó a existir una oferta amplia de productos multimedia en CD-ROM, la biblioteca se planteó la conveniencia de introducir el servicio de préstamo de este material.
Para conocer la aptitud y las posibilidades de los usuarios se realizó en 1995 una encuesta sobre el equipamiento informático del que disponían y sobre el interés por el préstamo y consulta de CD-ROM.
Cabe destacar el número de cuestionarios contestados (913 sobre 1.000 distribuidos) el alto porcentaje de interés por los servicios de CD-ROM (98%) y el buen nivel de equipamiento informático en los hogares, ya que el 67% de los encuestados tenían ordenador en casa y un 13% más tenían previsto adquirirlo en el plazo de un año.
El nuevo servicio de préstamo de CD-ROM se introdujo en octubre de 1995 con una colección mínima que no deja de aumentar cada día hasta llegar a los 1.200 títulos actuales.
Se trata también de un servicio muy popular, consolidado con una gran demanda. En el último año se han realizado más de 20.000 préstamos. Este servicio también está disponible en la sección infantil-juvenil.
La BPV publicó en 1997 el Catálogo de C1) multimedia, una obra que ha tenido gran utilidad para la formación en un primer momento de colecciones de CD-ROM en otras bibliotecas. El catálogo actualizado se puede consultar a través de Internet.
La biblioteca tiene acceso completo a Internet desde 1995, fecha en la que se firmó un acuerdo entre la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León y Red IRIS. Desde entonces todo el personal bibliotecario dispone de una dirección de correo electrónico y participa en los foros profesionales regularmente; además accede a WWW y a los restantes servicios Internet. Todos los recursos se utilizan en los trabajos de información, de Préstamo Interbibliotecario y de comunicación profesional.
Para facilitar la gestión de cuentas, la Biblioteca Pública dispone de un servidor de correo propio (SMTP/POP) desde el primer momento.
Simultáneamente a su introducción en la BPV, se organizaron varios cursos de iniciación a Internet a los que asistió el personal bibliotecario.
En un primer momento se habilitó un servidor FTP, que todavía está en servicio, a través del cual se distribuyen algunos documentos, publicaciones y programas. Por ejemplo, los primeros números de Correo Bibliotecario en versión electrónica se distribuyeron por este medio.
En consideración a los usuarios remotos, a los lectores que desearían acceder a la biblioteca sin visitar sus instalaciones, desde que tuvo presencia en Internet, la BPV quiso que su catálogo fuera consultable a través de la Red. La primera forma de ofrecer este servicio fue a través de Telnet en 1995.
Desde 1996 el catálogo se puede consultar a través de WWW, mediante el módulo Web OPAC de Absys y a partir de 1997 por medio de un servidor Z39.50.
La BPV fue la primera biblioteca pública española en ofrecer estas dos nuevas formas de acceso a su catálogo, recibe consultas desde todos los países del mundo, especialmente desde los de habla hispana. Durante el año 1998 se realizaron 26.500 sesiones de consulta remotas a través de la página Web.
Tras una primera página provisional y muy elemental que estuvo activa durante parte del año 1996, en los primeros meses de 1997 se puso en servicio la nueva página Web de la BPV, la primera de una biblioteca pública española en ofrecer conjuntamente información seleccionada y acceso a sus catálogos. Su dirección es http://bpval.bcl.jcyl.es/
Para diseñar y estructurar nuestra Web se visitaron y analizaron decenas de sitios Web de bibliotecas de todo el mundo, seleccionado en cada caso los aspectos de presentación o de contenido que consideramos más apropiados para nuestro centro.
En la página principal se adelanta la estructura de la Web, con dos bloques de información diferenciados. El primero recoge referencias más generales y más permanentes (horarios, normas, servicios, catálogos, otras bibliotecas, publicaciones electrónicas, Internet, Valladolid) y el segundo reúne los apartados más temporales o complementarios (exposiciones, actividades culturales, lecturas recomendadas).
La página, además de ir dirigida a los usuarios remotos que acceden a ella de todas partes del inundo, se concibió como página inicial para las personas que acceden a Internet desde los puestos destinados a este fin en la propia biblioteca. De ahí la presencia de apartados como Biblioteca Virtual o Internet, concebidos como guía para navegantes que puedan acercarse a Internet un tanto desorientados.
Del análisis de los datos de acceso a la página Web se puede detectar una cierta tendencia al alza.
Tras adquirir experiencia en el uso de Internet para el trabajo interno de la biblioteca y para la información al público, en enero de 1998 se comenzó a ofrecer el servicio de acceso a Internet a los usuarios. Los principales objetivos de este proyecto son la incorporación a la sociedad de la información de todos los ciudadanos y su alfabetización en el uso de las nuevas tecnologías.
La apuesta por fomentar el uso de Internet como fuente de información ha sido en todo momento decidida, poniéndose a disposición de los usuarios 13 PCs para este fin. Más que plantear el servicio como una curiosidad casi circense, se está tratando de integrarlo plenamente en la actividad informativa de la biblioteca.
La BPV ha redactado unas breves normas con la política de acceso a Internet, basada en la ausencia de censura de los contenidos, en la orientación y recomendaciones sobre recursos de interés y en la limitación del tiempo de utilización.
Estas líneas filosóficas, así como las soluciones técnicas aplicadas para proteger los puestos de acceso de la manipulación por parte de los usuarios, han servido de orientación a otras bibliotecas, sobre todo a las de la propia Comunidad Autónoma de Castilla y León, para redactar su propia normativa.
De los datos de uso de Internet recogidos desde el momento de su apertura, se puede deducir que todos los puestos han estado permanentemente ocupados desde el primer día.
En el mes de marzo de 1998 se instaló en la BPV el primer sistema de autopréstamo en servicio en una biblioteca pública española. Se trata de un modelo de la firma 3M que, mediante una interfaz creada para este fin en el sistema Absys, lleva a cabo las transacciones de préstamo sin intervención del personal de la biblioteca. El equipo fue adquirido por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del Ministerio de Educación y Cultura dentro de su programa de informatización de bibliotecas.
El sistema ha sido muy bien aceptado por los usuarios (realiza un promedio de 20.000 préstamos al mes) y valorado muy positivamente. Contribuye a evitar las colas y aglomeraciones ante el mostrador de préstamo en las horas punta y a preservar el derecho a la intimidad de los lectores, ya que no interviene ninguna persona en el proceso, aparte del propio usuario.
El futuro pasa por la integración de todos los documentos que ahora se pueden encontrar en diferentes ubicaciones y por la incorporación de nuevos soportes como el DVD-Video y el DVD-ROM.
A modo de conclusión se puede afirmar que la experiencia de la Biblioteca Pública de Valladolid ha sido pionera en algunos aspectos relacionados con el uso de las nuevas tecnologías y los nuevos soportes, en especial en lo referente al uso y difusión de información a través de Internet.
Sus publicaciones, orientaciones y normas han servido de guía a proyectos similares de otras bibliotecas.
Artículo publicado en "Educación y Biblioteca", Nº 101
Amparo Sánchez Rubio - Jefe de Sección Centro Bibliográfico. Biblioteca de Castilla y León