Un estudio de mercado de todo lo publicado de cómics en España en 2005 arroja cifras poco satisfactorias para la historieta española: sólo un 9,7 %, del total de la producción está firmada por autores del país que publican directamente en éste su mercado (aparte, pues, están los que trabajan para otros países). Y no será por falta de editoriales; en 2005 73 empresas editoriales publicaron algún cómic a lo largo del año pasado, por supuesto, no todas asumen producciones autóctonas.
Revisemos, ni que sea someramente, las editoriales que sí han publicado material español (bien como producción, bien como reedición, pero no de obras creadas directamente para otros mercados, por muy españoles que sean sus autores), y hagámoslo diferenciándolas por sus diferentes tipologías.
En una primera escala, de menor capacidad logística o infraestructura que no de ambición, nos encontramos con diversas empresas prácticamente unipersonales, cuya filosofía es publicar aquello que sus editores creen es de calidad (o, sencillamente, sus propias obras), y que de hecho están en el negocio de la edición más por amor que por intereses pecuniarios (sin que ello reste méritos a un editor, que o gana dinero, o naufraga).
Pequeña editorial responsable de la edición de la revisa Dos veces breve, excelente publicación de historietas cortas de autores del país de varias generaciones, también publica algunos libros de historietistas como Pedro Rodríguez o Santiago Valenzuela, uno de los creadores de cómics español más personales de la actualidad, con una producción muy cuidada y diversificada entre varias editoriales, uno de los pocos autores concentrado casi exclusivamente en la historieta como objetivo profesional.
De poca pero cuidada producción, casi exclusivamente dedicada a su revista, Cabezabajo, pero también a publicar obras de autores como Fermín Solís.
Concentrada en la revista Mala Vida.
Otra editorial de exquisita producción para con sus libros (básicamente de ilustración), que entre otros ha publicados obras de Javier Olivares.
Añadamos a la lista empresas como Editorial Tomoshibi, Jab Comics, JMV Editor o Morpheus Project.
Acto seguido, ocupémonos de las que podríamos denominar como editoriales pequeñas pero ambiciosas, con una infraestructura mínima pero más profesionalizada, cuyo empeño pasa por diversificar su oferta y ocupar un espacio propio en el mercado.
Editorial que poco a poco ha ido convirtiéndose en una de las medianas empresas más activas en cuanto a edición de cómics, concentrada en publicar material italiano y norteamericano, Aleta Ediciones también está interesada por autores del país, básicamente autores jóvenes (que no necesariamente jóvenes autores) que intentan hacerse un hueco en nuestro mercado, como Vicente Cifuentes o Jordi Bayarri.
Reparte su interés entre los libros de ilustración y la historieta, terreno en el que se está mostrando muy activa, sobre todo en cuanto a publicación de autores del país. Ha recogido en su catálogo algunos clásicos de los ochenta (La diosa sumergida, de Calatayud), así como obras de autores españoles realizadas directamente para el mercado francés, pero también historietas de origen disperso (revistas minoritarias, fascículos) recogidas en libro, como las firmadas por LuisD, Alex Fito, Juan Berrio, Ricardo Esteban y Linhart, dirigidas tanto a un lector juvenil como adulto.
De filosofía claramente abocada a la publicación de autores seguramente minoritarios pero claramente a favor de la historieta experimental, autores de prestigio publicados con un gusto casi sibarita en su producción editorial, acogen sobre todo nombres como los de Cifré, Rodrigo, Isidro Ferrer o Ángel de la Calle, además de haber creado una colección que incluye una amplia entrevista a un autor y la publicación de muchos de sus bocetos, hasta ahora protagonizada por Max y Horacio Altuna.
Otra editorial que cuida mucho la calidad de sus ediciones, y que en cuanto a autores del país o bien publica obras de los años ochenta no recogidas en su momento en formato de libro (firmadas por Micharmut, Laura, Antonio Altarriba, Bartolomé Seguí o Ricard Castells), o historias nuevas firmadas por jóvenes autores de prestigio, como Luis Durán, Santiago Valenzuela o Pablo Auladell.
Aparte de la revista TMEO, de humor radical y muy concentrado en la crítica social y política, publica álbumes recopilatorios de autores que colaboran en ella, como Alvarortega, Javierre o Abarrots.
Aunque en estos momentos su actividad editorial sea mínima, Dude ha publicado durante estos últimos diez años una importante cantidad de obras de autores del país, casi siempre producciones propias y originales, la mayoría en formato de comic-book, firmadas por algunos de los más representativos autores de la última generación de la historieta española de género y de humor, como Carlos Olivares, David López, Nacho Fernández, Oriol Roca, Pablo Velarde, Quim Bou, Ramón Bachs, Roke González, Sergio Córdoba o Víctor Santos.
Es la editorial comandada por Pere Joan y Max, que además de publicar la excelente revista Nosotros Somos Los Muertos, se encarga de editar pequeñas y grandes joyas en diversos formatos, firmadas por autores como Max, Pere Joan o Alex Fito.
Como la mayoría de pequeñas editoriales independientes de reciente creación, Recerca Editorial ha mostrado un interés heterogéneo por la historieta de diversos países. En lo que respecta al cómic de autor nacional, está apostando tanto por recuperar obras de los años noventa, como por abrir sus puertas a algunos de los más nuevos representantes de la historieta del país, publicando títulos de Carla Berrocal, Enrique Corominas o Ken Niimura, entre otros.
La lista se completa con empresas como Editorial Sauré, FX Gràfic o Burz Comics.
Ahora es el turno de las decididamente editoriales medianas, empresas de estructura creciente que apuestan por una cada vez mayor producción, y que intentan, como todas, ocupar un espacio propio y concreto en este complejo mercado.
Otra de las editoriales medianas que mantiene una producción discreta pero constante y que, en lo referente a autores del país, presenta dos líneas bien diferenciadas: por un lado, la reedición de esos clásicos contemporáneos españoles de los ochenta de los que hablábamos (como El Loco, de Pedro Espinosa, más algún que otro clásico más maduro, como Topolino, de Alfonso Figueras), y la producción de obras de autores jóvenes y ambiciosos, formalmente interesantes e inquietos, como Fermín Solis, David Rubín, Javier de Isusi, Jali, Sagar Fornier-Sergi Álvarez, Lorenzo Gómez, Jorge García-Fidel Martínez, Santiago Valenzuela y Luis Durán, otro de los más prolíficos autores de la nueva generación de historietistas españoles que, como Valenzuela, concentra todos sus esfuerzos creativos en la historieta, medio en el que ha demostrado sobradamente que cree también como objetivo profesional.
De línea editorial muy dispersa, Dolmen publica tanto cómic franco-belga como norteamericano, así como historieta española. En este sentido, divide sus esfuerzos de producción entre un cómic más paródico y humorístico (David Ramírez, Guillem March, Enrique Vegas) y una historieta realista de género (Kenny Ruiz, Víctor Santos, Pedro Angosto, Roke González, Joan Fuster, Antonio del Castillo, Álvaro Muñoz y Cifuente), siendo una de las pocas que apuesta por este tipo de historieta de autoría nacional, distinguiéndose así de la más habitual propuesta de un cómic más personal y experimental.
Toca el turno de las editoriales que estructuralmente podríamos tildar de medianas-grandes, pero que se han especializado en la edición de cómics desde hace tiempo y que ya han encontrado su espacio y sus líneas editoriales como marca de fábrica.
Otra de las empresas más conocidas y reconocidas en nuestro país, cuya base es el semanario de humor El Jueves, que ofrece tanto chistes y humor gráfico y literario como historietas, y que publica su línea de álbumes recopilatorios de las series de autores como Óscar, Jose Luis Martín, Manel Fontdevila, Albert Monteys, Maikel, Jordi Bernet, Pedro Vera, Darío Avanti o Pallarés. Es la única editorial del país que publica un 99% de historieta de autores autóctonos, ya que también acoge revistas como Mister K y sus libros, o Penthouse Comix.
Tras la desaparición de El Víbora, han vuelto al mundo de las publicaciones periódicas con Claro que sí, que acoge diversas colaboraciones de jóvenes autores del país. Últimamente, parecen haber aparcado la edición de comic-books de tapa dura a favor del formato libro, en el que recogen obras de otros autores de estilo personal, como Hernán Migoya, Man, Miguel Angel Martín o Sebas Martín; igualmente, continúan editando o reeditando la obra de algunos de los historietistas que mejor definieron la filosofía de El Víbora en sus diversas etapas, como Jaime Martín o Max.
Aunque su especialización sea la historieta europea y la norteamericana, Norma Editorial mantiene la publicación de las obras, tanto reediciones como nuevos proyectos, de autores españoles como Horacio Altuna, Alfonso Azpiri, Félix Vega, Daniel Torres o Miguelanxo Prado. Dentro de su colección dedicada al cómic franco-belga, encontramos trabajos de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido (Blacksad) y Ana Miralles (Djinn).
Finalmente, hablaremos de las empresas que pertenecen a algún gran grupo editorial nacional o extranjero, que pueden tratarse de divisiones concretas dentro de una gran estructura, empresas de carácter comercial con líneas asentadas, de mayor producción en casi todos los casos, y con una evidente vocación de apostar por la historieta más popular, sin olvidar el cómic minoritario o experimental.
Su producción de historieta española se concentra en libros relacionados con juegos de rol, como la serie Dragonadas.
Conocida de todos, Ediciones B se ha especializado definitivamente en las reediciones de clásicos de género como El Capitán Trueno o El Corsario de hierro, así como en la publicación de dos de nuestros grandes clásicos del cómic de humor, Francisco Ibáñez y Jan, de quien editan las nuevas aventuras (y reeditan las viejas) de sus series Mortadelo y Filemón, Rompetechos y Súper López. También producen obras como el Pafman de Joaquín Cera, en la línea de cómic juvenil de la casa, y recogen en gruesos volúmenes clásicos del semanario TBO y el Zipi y Zape de Escobar. Este año, celebrando el 50 aniversario de la creación de El Capitán Trueno de Mora y Ambrós, publicarán una nueva producción, Silencios: La juventud de El Capitán Trueno, de Alfonso López y Pepe Gálvez.
Aunque es la filial en España de la poderosa editorial francesa Glénat, su línea es independiente de la empresa madre. Si sus puntos fuertes en cuanto a cantidad de ediciones los encontramos en la historieta franco-belga y el manga, su interés por la historieta española ha quedado evidenciada en estos últimos años. Por un lado, se ocupan de la reedición de clásicos de los años setenta y ochenta españoles, como Gina (Purita Campos), Torpedo 1936 (Abulí y Bernet), Drácula (Fernando Fernández), Las crónicas del Sin Nombre (Mora y Luis García) o Laszivia (Jan); por otro, apuestan por integrales de las obras de autores como Alfonso Font o Jordi Bernet, además de recuperar obras de autores tan personales como La Penya, Pere Joan, Cifré, Acuña y Arcas o Manel Fontdevila; producen libros de autores jóvenes, o no, libros ambiciosos de diversos géneros, firmados por Alfonso López, Hernán Migoya, Man o Luis Bustos; editan la "obra francesa" de Rubén Pellejero, y publican la totalidad de la obra del gran Carlos Giménez.
Una de las mayores editoriales de cómics del país (la mayor, vaya, en cuanto a producción, sólo seguida de cerca por Panini), que en estos últimos años ha diversificado su atención hacia diversos tipos de historieta, aunque mantiene su base económica en los cómics norteamericanos y el manga. En cuanto a producción de autores españoles, Planeta DeAgostini mantiene su línea dedicada al Fanhunter de Cels Piñol (cómic paródico y referencial de cine, literatura popular y cómic), con diversas series, además de producir obras nuevas de Luis Durán. También ha publicado libros de Sergio Bleda, Alfonso López, Xavi Roca, Félix Vega y Enrique Abulí, y reedita la casi totalidad de la obra conjunta de Muñoz y Sampayo, dos autores argentinos que han producido casi siempre para Italia y Francia, y cuya obra hay que conocer.
Que nadie se asuste ante el maremágnum revelado en el párrafo anterior. La actualidad de la historieta española no es, lamentablemente, tan compleja como parece, y obedece a su propia historia e idiosincrasia política y social. Entiendo que, de entrada, el bibliotecario sólo puede valorar los cómics partiendo de la premisa de su catalogación, referida ahora a su presencia física en el mercado, a títulos en catálogo de editoriales en activo; ésa es la base por la que me he guiado en la lista de editoriales, títulos y autores confeccionada anteriormente. En este sentido, conviene aclarar que la supuesta falta de interés por parte de los lectores (y la también supuesta falta de interés de los editores, si tenemos en cuenta que una industria es un mercado de oferta y demanda) hacia la historieta española (sobre todo la de consumo mayoritario, la más comercial, la de género), ha provocado que el agujero negro del limbo de los justos se haya tragado la importante producción tebeística española que va, por poner un ejemplo, desde los años cuarenta hasta los noventa; apenas hay reediciones, se han realizado pocas reimpresiones, hemos perdido títulos de mucho interés creativo e histórico, y el aficionado o lector actual apenas conoce nombres que son básicos para la historia de nuestra historieta.
La indiferencia hacia nuestro legado histórico (pasado y contemporáneo) en materia de cómics, y el desinterés general por continuar y renovar nuestra tradición de historieta autóctona (dicho así suena crudo, pero la realidad es inapelable; buscar causas y responsables no es el motivo de este texto, suponiendo que ello interesara a alguien) nos ha llevado a una situación lamentablemente clara y sencilla a la hora de hablar del cómic de esta piel de toro. Por suerte, existen iniciativas, autores y editores (como ya hemos visto) que se juegan el alma y el dispendio para apoyar nuestro cómic, pero convengamos en que cuando una industria cultural (que la del tebeo, mal a quien pese, lo es) sólo produce de su propia sangre un 9,7 % del total de su producción anual, es que algo funciona medianamente mal, al menos o, en suma, que al "lectorado" de este país no le interesa en exceso lo que sus creadores tengan que escribir y dibujar, concentrando su interés en el cómic norteamericano (41% del total de las ediciones de 2005), japonés (35,2 %) y europeo (13,2%; el 0,9% restante se lo lleva la historieta argentina). (El bibliotecario, pues, debería prestar sumo interés a los artículos que hablen de la historieta americana y japonesa, aunque sólo sea por el cúmulo de títulos que atesoran).
Así las cosas, el bibliotecario debe saber que la producción actual de cómic español puede dividirse en estos centros de interés: tenemos a los historietistas de humor, básicamente divididos entre las aportaciones de los autores de El Jueves y los de Ediciones B, con la inclusión de la gente de TMEO y los aislados pero en algunos casos representativos casos de autores jóvenes que abogan por la parodia de referentes cinematográficos, historietísticos e incluso "videojuegueros" del momento, iconos de consumo masivo entre el público adolescente; los escasos ejemplos de reediciones de nuestros clásicos, concentradas en las referidas de Ediciones B y alguna gota aportada a este minivaso por Astiberri (Topolino, de Figueras); la historieta de género, casi siempre con el policiaco o la aventura como mayores influencias, que ocupa un espacio pequeño de este pastel, y que ofrece la aportación de pocos de los autores profesionalizados en los setenta y ochenta (como Horacio Altuna), y algo de los creadores más jóvenes, herederos de una rica tradición que está en la UVI; las reediciones ya citadas de los "clásicos contemporáneos", de las historietas de género o de autor, más personales, que marcaron la historia de nuestro cómic en los decenios de los setenta y los ochenta, tiempo de "boom" falso pero también de libertad creativa y aportaciones muy interesantes, terreno éste en el que todavía disfrutamos de nuevas obras, como el reciente Barrio 2 de Carlos Giménez o las obras de Javier Olivares, Jaime Martín, Pere Joan o Max, por poner algunos ejemplos; y la expansión, dentro de un orden, de una historieta más personalizada, renovadora en ocasiones, experimental a veces, adaptada a estos tiempos la mayoría de veces, obras de autores a veces inclasificables, en pleno desarrollo y formación la mayoría, verdaderos francotiradores del medio, amantes declarados del cómic que buscan con ahínco su espacio y que si no lo encuentran, lo crean, autores que no viven de la historieta porque no pueden vivir de ella y que, cuando lo hacen en dos o tres contadas ocasiones, viven mal.
Pero no malinterpreten el mensaje; ya he dicho, y repito, que el nuestro es ahora un problema de cantidad y de presencia, no necesariamente de calidad, porque tanto profesionales de larga trayectoria (los menos) como jóvenes entusiastas (los más) o profesionales experimentados en plena evolución (pocos), están publicando historietas bien, muy bien o excelentemente bien realizadas, que buscan su público en desigualdad de condiciones, pero que por ello merecen todavía más de nuestro respecto y admiración.
El bibliotecario inquieto se preguntará si, aparte de la parca información recibida aquí, puede acudir a otras fuentes para satisfacer su curiosidad y ampliar sus horizontes en cuanto a la historieta autóctona se refiere. Puede. Que sepa que existen algunas revistas de información general sobre cómics, como la mensual Dolmen, otras que informan sobre manga (las de Ares), y que cada vez más, vaya usted a saber por qué, se publican libros sobre obras y autores, sobre periodos históricos concretos o escuelas determinadas. No es fácil encontrar los listados en los que aparecen estos libros, pero si acuden a la página web de Ficòmic, la entidad que organiza el Saló del Còmic de Barcelona encontrarán en un apartado el listado de todas las novedades de estos últimos años, y entre ellas figuran, al menos, los libros teóricos publicados por editoriales del ramo. En todo caso, revisen por ejemplo las aportaciones de Sinsentido (con una colección monográfica sobre autores de cómics y libros con entrevistas), Dolmen (monográficos de autores y libros sobre personajes), Glénat (libros de memorias o sobre editoriales) o Ediciones El Jueves (pido disculpas por la autorreferencia).
La red, no casualmente, es lo que anda más en boga, ofrece también información para profundizar en el tema. Hay páginas con mucha información y comentarios de novedades, otras con biografías de autores y textos sobre series de interés, revistas on line y por supuesto los blogs, que en algunos casos se han convertido en referencias ineludibles para estar al día de lo que se cuece. He aquí una pequeña lista para su navegación:
Por supuesto, hay muchísimas más, pero de lo que aquí se trata es de ofrecer una selección, personal, por supuesto, pero creo que transferible.
Y, claro, no se pierdan las de las editoriales, porque prácticamente todas ellas disponen de su propia página web, informativa y divulgativa para con sus ediciones.
Les dejo con sus pensamientos, esperando, deseando, que estas líneas les hayan aportado algo de luz, poquita pero aclaratoria. Y esperando, deseando, que dentro de tres años pueda volver a escribir un texto como éste desbordado por la excelencia y cantidad de obras de autores del país. Viviré con ello.
Antoni Guiral