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Cómics y bibliotecas

Americanos y alternativos. Claves 2. El auge de la novela grafica

Todos los textos escritos por Borja Crespo han sido publicados con anterioridad en otros medios y reproducidos aquí con su autorización. Algunos de ellos han sido modificados y actualizados para su publicación en @bsysnet.com.

El ámbito de la historieta vive un momento dulce en nuestras fronteras. No es para echar cohetes, pues la situación de este medio es notablemente mejor en otros países, pero existe un claro intento de recuperación del lector adulto que está dando sus frutos. Las editoriales están cuidando su catálogo más que nunca, nutriéndolo con lanzamientos publicados con mayor olfato y mejor empeño. Este cambio en la política de edición ha dado un interesante empuje a obras de compleja lectura dirigidas a un público maduro.

La novela gráfica, tal y como se suele definir al cómic adulto protagonista de las presentes líneas, está a medio camino entre el libro tradicional y el tebeo, con una edición cuidada, encuadernación de lujo y tapas duras, a un precio de venta por encima de la media. Estas características han permitido que la historieta obtenga un mayor espacio en grandes superficies y librerías convencionales, saliendo del limitado ghetto de los quioscos y las tiendas especializadas. La oferta crece y se mueve.

Maus

A pesar de ser un término algo ambiguo, que como todo movimiento puede convertirse en un cajón de sastre, la etiqueta novela gráfica engloba títulos de calidad de reciente edición, aunque antes de extenderse el vocablo ya existían propuestas adscritas a esta corriente, quizás de un modo más anecdótico. Maus, la indispensable obra de Art Spiegelman, recuperada gracias a la Colección Trazado de Planeta DeAgostini, ideada para impulsar este tipo de producto, fue una de las primeras referencias que alcanzó un considerable volumen de venta, al igual que From Hell, con guión del reputado Alan Moore, o Gorazde: Zona Protegida, una propuesta de Joe Sacco que aúna cómic y periodismo con un resultado tan original como efectivo.

Maus cumple con las características que debe tener toda novela gráfica. Su autor se vale del testimonio de su padre, recogido a través de suculentas conversaciones, para narrar un hecho desgarrador: la historia de un superviviente del genocidio judío a manos de los nazis. Gorazde: Zona Protegida, por su parte, es un ejercicio de divulgación, una especie de diario de viaje, que analiza unos hechos de una relevancia aplastante: la guerra en Bosnia oriental entre 1992 y 1995. El responsable del libro trabajó sobre el terreno, visitando y conociendo a sus gentes para reflejar lo más fielmente posible el conflicto.

From Hell, un mastodóntico trabajo que se aprovecha de las fechorías sanguinarias del mítico Jack el Destripador para mostrar las entrañas de la sociedad de la época, gozó de una inusual promoción debido a su salto a la gran pantalla, en una fallida película rodada a la manera hollywoodense, con la consiguiente perdida de su naturaleza crítica. Camino a la perdición, el film sobre la mafia protagonizado por Tom Hanks y Paul Newman, también fue antes una novela gráfica, publicada en nuestro mercado por Dolmen Ediciones coincidiendo con el estreno de su adaptación al cine.

La lista de obras que pueden catalogarse como novela gráfica es ya extensa. Los títulos mencionados son sólo algunos destacables ejemplos. Incluso algunos tebeos, ya editados con anterioridad en formato comic-book, han sido recuperados en una edición mejorada. Este es el caso de la serie V de Vendetta, recopilada en un volumen por Norma Editorial, casa aplicada en una interesante labor de arqueología que está brindando al personal, sea aficionado o lector ocasional, la oportunidad de disfrutar de grandes clásicos del noveno arte en mejores condiciones.

V de Vendetta, obra nacida de la mente de Alan Moore, como Un pequeño asesinato, o títulos como El rumor de la escarcha, de Mattotti y Zentner, son la excusa perfecta para hablar de un fenómeno en auge que, si perdura y se establece, puede romper definitivamente la creencia extendida de que "los tebeos son para niños". Crucemos los dedos, mientras Francia es el ejemplo a seguir. En el país vecino los álbumes de cómic se codean con la literatura en los primeros puestos de ventas con absoluta normalidad.

Borja Crespo

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