Una de las funciones de las bibliotecas es facilitar a los usuarios el acceso a la información. Una gran parte del trabajo del bibliotecario va orientado a conseguir este objetivo y a acercar a los usuarios al mundo de la lectura. Para ello, utilizará todas aquellas herramientas que se encuentren a su alcance (p.e. informatización, cuentacuentos, charlas, ...)
El bibliobús es una de esas herramientas que la biblioteca puede utilizar para facilitar el acceso a la información a sus usuarios.
Un bibliobús puede abarcar más medios de transportes aparte del conocido autobús. Por ejemplo, en Asia, o el Norte de Europa es normal la utilización de barcos, en la India la bicicleta, en Sudamérica biblio-lanchas, etc.
Los primeros bibliobuses, tal y como se conocen en la actualidad, empezaron a funcionar en Estados Unidos aunque hay que remontarse en el tiempo para llegar a conocer los primeros intentos de crear un sistema que facilitara la llegada de libros a las zonas más alejadas y abandonadas o a las que no contaban con un servicio bibliotecario. De entre estos intentos, hay que destacar los siguientes:
Este sistema se extendió a otros lugares de Estados Unidos y, en apenas cinco años, había 2.500 bibliotecas viajeras repartidas por 32 estados.
En 1897 algunos clubes de mujeres empezaron a enviar libros por tren a las montañas para ser luego distribuidos por animales de carga..
Hasta el año 1918 no se puso en funcionamiento el primer bibliobús en el sentido estricto de la palabra, es decir, una biblioteca transportada en el interior de un camión a motor. Este bibliobús surgió en la ciudad de Hibbing (Minesotta).
En los años treinta este servicio se fue extendiendo por Estados Unidos . En 1937 operaban 60 bibliobuses cuyo número fue aumentando según iban pasando los años.
La utilización de bibliobuses fue copiada poco a poco por otros países: los primeros bibliobuses se introdujeron, por ejemplo, en Japón en 1946; en Pakistán en 1957 y en Bégica en 1959.
En los años sesenta, los bibliobuses comenzaron su auge aunque en los setenta, a causa de la crisis del petróleo, muchos de ellos dejaron de funcionar.
En España el precedente de los bibliobuses también hay que buscarlo en las bibliotecas viajeras. El proyecto más importante en este sentido fue el llevado a cabo por el Patronato de Misiones Pedagógicas durante la Segunda República.. Se crearon cerca de 5.000 bibliotecas populares, fijas y circulantes. Estas bibliotecas contaban con cerca de 100 vol., encuadernados y colocados en cajas que contaban con talonarios para el préstamo y la estadística, hojas de papel para forrar los libros y puntos de lectura con recomendaciones para el buen trato de los libros. El reparto se realizaba sólo bajo petición previa de los interesados, aunque tenían preferencia las escuelas de los pueblos con menos de 5.000 habs.
En Cataluña se llegó a desarrollar el concepto de biblioteca circulante en dos vertientes:
En 1949, la provincia de Soria es la primera que organiza un servicio de bibliotecas viajeras y el 12 de Octubre de 1953 aparece el primer bibliobús creado por la Dirección General de Archivos y Bibliotecas. Empezó a prestar sus servicios el 26 de diciembre en el extrarradio y los suburbios de Madrid.
En 1956 entran en funcionamiento dos bibliobuses más, uno para reforzar el servicio en Madrid y otro destinado a nuevas experiencias. Uno de ellos se destinó definitivamente al Centro Coordinador de Oviedo. Dos más fueron destinados a Zaragoza y Castellón de la Plana. En 1963 se destina un tercer bibliobús a Madrid.
A partir de la década de los setenta va aumentando el número de bibliobuses puestos en marcha(en Madrid, San Sebastián, Santander, Toledo, Cuenca, Castilla y León, Valencia, Murcia, Málaga, Asturias...)
En la década de los ochenta se produce una renovación de los bibliobuses existentes y la extensión del bibliobús a zonas que antes no contaban con este servicio.
Después de una época de crisis, los bibliobuses han empezado a coger un nuevo auge y han ido incorporando en su funcionamiento las nuevas tecnologías informáticas.
Una de las cosas a tener muy en cuenta, es la de establecer las rutas y los horarios para las diferentes paradas, de esta organización dependerá en gran medida la calidad del servicio y la satisfacción de los usuarios.
Algunas de las características que presenta un servicio de bibliobús son las siguientes :
El servicio de bibliobús en líneas generales puede prestarse si dispone de :
La primera referencia con la que contamos con respecto a la normalización de bibliobuses nos la ofrece la ALA (American Library Associatión), allá por el año 1937, la cual publicó un manual donde se recogen una serie de pautas y recomendaciones para el acondicionamiento de un bibliobús. Mas tarde en el año 1947, en la convención de la ALA de San Francisco se plantea la necesidad de hacer algo mas serio, como resultado de esto, apareció un suplemento de 60 páginas. Será cuatro años mas tarde en 1951 cuando se publican unos estándares sobre bibliobuses de 20 Pág. Los cuales se dedican fundamentalmente a los aspectos físicos. Un año mas tarde la LA (library association) publica en U.K. County library transport. En España, lo mas parecido a unos estándares es el proyecto de bibliobús que la dirección general de Archivos y bibliotecas editó en donde se especifican las condiciones necesarias que ha de reunir un bibliobús.
Años 60, concretamente, 1963, la ALA publica 16 Pág. De los Standars of quality for bookmobile Service, en ellos se recogen los servicios, que ha de prestar un bibliobús, así como las funciones y organización, se definen fondos, personal, aspectos físicos de los automóviles y lugares de almacenamiento. Paralelamente a esto, en Reino Unido se publican también unas pautas. Aquí en España en el año 77 se realizan unas pautas denominadas El servicio de los Bibliobuses, publicadas por el ministerio de educación y ciencia y realizadas por Milagros Cebrian.
Será en 1983 Cuando la IFLA (Federación internacional de asociaciones bibliotecarias) Publica un primer bosquejo se pautas para bibliobuses. En ellas se recogen los aspectos físicos, composición de la colección y necesidad de aplicar nuevas tecnologías. En 1988 en la IV National Bookmobile Conference se publican unas directrices de 26 Pág.
En 1991 La IFLA Encarga a Robert Pestell (Biblioteca estatal de Queensland, Australia), la redacción de unos Lineamientos sobre bibliotecas móviles. En ellos se hace referencia a los siguientes puntos:
Este documento está basado en los artículos:
"El bibliobús es un arma carga de futuro: Una reflexión sobre los servicios móviles de biblioteca" de Jesús Arana Palacios y Anabel Olaso Val públicado en la revista TK, 2 zk. 1996ko. abendua, facilitado por la Asociación Castellano-Leonesa de profesionales de Bibliotecas Móviles, a quienes agradecemos su colaboración aclebim@yahoo.es
Normas y Pautas de Servicio para bibliotecas públicas Iberoamericanas http://infolac.ucol.mx/documentos/indexa.html
Nekane Urtasun - nekane@baratz.es
Rosa Velasco - rosa@baratz.es