La tarea de llevar a cabo el expurgo en una biblioteca generalmente suele ser mal acogida. Existen una serie de aspectos que influyen negativamente para su realización como son las barreas psicológicas del personal que ha de llevarlo a cabo, ya que la tarea del expurgo está muy ligada a los conceptos “destruir” ,“deshacerse” o “eliminar”. También existen las barreras prácticas en el sentido de que no se cuenta con los recursos de personal suficiente, falta de tiempo, de dinero, espacio para el almacenamiento, etc.
Sin embargo, el expurgo es la tarea que va a ayudar a que nuestra biblioteca mantenga y siga desarrollando una colección viva, y por ende que nuestros usuarios dispongan de una información actual que les anime a seguir utilizando nuestros centros. Sin duda, para dar cabida a una colección lo más actualizada posible, es necesario que ésta se esté renovando constantemente. Ello supone la entrada y salida de obras de nuestros centros.
El objeto de este tema es el de dar una visión global de lo que supone la tarea del expurgo y afianzar el valor positivo que infunde al desarrollo de una colección.
El expurgo tiene sus orígenes en Gran Bretaña en 1976 dentro de las bibliotecas universitarias. La tarea de expurgo ha contado con multitud de definiciones, recogemos dos de ellas para establecer el concepto de expurgo.
[1] Selección de los documentos que reúnen las mejores condiciones de testimonio e información para su pase a los archivos históricos con objeto de asegurar su conservación perpetua.
[2] Operación técnica de evaluación crítica con vistas a la retirada de parte de la colección. El expurgo debe entenderse como una tarea más de la gestión de la colección que contribuye a mantener a ésta en las mejores condiciones posibles. No hay que confundir expurgo con retirada: todos los fondos son sometidos a expurgo y, como consecuencia de él, algunos de ellos serán retirados de la colección.
En el caso concreto de las Bibliotecas Públicas españolas los fundamentos del expurgo se basan en el Reglamento de Bibliotecas Públicas del Estado y del Sistema Español de Bibliotecas (Real Decreto 582/1989, de 19 de mayo). El artículo 8º , de dicho reglamento, especifica que:
”Si, con motivo del recuento o por cualquier otra razón, resultara preciso, las Bibliotecas Públicas del Estado pueden iniciar expediente de expurgo. A tal efecto, la Dirección de la biblioteca hará las propuestas oportunas y razonadas a la Administración gestora, que resolverá lo que proceda.
No serán objeto de expurgo las obras a que se refiere el artículo 4°, 3, de este Reglamento.”
Una vez que la biblioteca decide emprender una tarea de expurgo es fundamental establecer un plan de expurgo en el que queden reflejados todos los pasos que se darán. El esquema que nosotros proponemos es el siguiente :
El primer paso antes de iniciar una tarea de expurgo es analizar la situación en la que se encuentra tanto nuestro centro como nuestra colección. Algunas de las cuestiones que habría que tener en cuenta en el análisis:
Otras razones de peso para iniciar una tarea de expurgo pueden ser el traslado de la biblioteca a otro edificio, este es uno de los mejores momentos para revisar el estado de la colección, o por ejemplo el inicio de un proceso de automatización que obligue a poner al día el catálogo.
El inicio de un proyecto supone como meta la consecución de unos objetivos. Entre los objetivos a alcanzar están:
Una vez establecido el análisis y los objetivos, el paso siguiente es determinar si es posible llevar a cabo una tarea de expurgo con los medios de los se dispone. Deberemos constatar que:
Todo fondo de una biblioteca puede es susceptible
de evaluación, pero existe parte de la
colección que podría ser considerada
como un "fondo protegido contra el
expurgo".
En el
Reglamento de Bibliotecas Públicas del
Estado y del Sistema Español de
Bibliotecas (Real Decreto 582/1989, de 19 de
mayo) en su artículo 4º,3 recoge que no
serán objeto de expurgo:
“Los manuscritos, los incunables y las obras de las que no conste la existencia de al menos tres ejemplares en Bibliotecas o servicios públicos, así como las que, por su relevancia han sido declaradas Bienes de Interés Cultural, o están incluidas en el Inventario General de Bines Muebles del Patrimonio Histórico Español , son objeto de especial protección, conforme a lo establecido en este Reglamento y normas de desarrollo. Estos fondos deberás ser incluidos en un inventario especial de la Biblioteca.”
Otro fondo que podría ser considerado como exento de expurgo:
Quizá esta sea la parte mas difícil dentro del expurgo. Se trata de establecer los criterios por los que una obra será desterrada de nuestra colección. Atendemos a dos tipos de criterios : criterios objetivos y criterios subjetivos.
Criterios objetivos:
Criterios Subjetivos:
Llega la hora de poner en práctica el plan de expurgo. Uno de los métodos que puede ayudarnos es el IOUPI, también conocido como método Crew.
Es el momento de aplicar los criterios de expurgo, lo recomendable es crear un libro de registro de las obras en expurgadas:
a) Se examinarán cada obra de cada
área que se ha decidido expurgar
b) Aplicando los anteriores criterios objetivos y
subjetivos se decide el destino de la obra
c) Se tomará nota en el libro de registro de
las obras expurgadas los datos y el motivo de
exclusión, ejemplo de ficha de expurgo:
| Nº de Registro | Título | Fecha | Motivo de exclusión |
En el siguiente organigrama resumimos el proceso a llevar a cabo con los documentos analizados de la colección. Ver.
Otra tareas derivadas del expurgo son realizar las correcciones en el catálogo de las obras que han sido expurgadas, llevar a cabo el control estadísticos de las altas y bajas que se han producido, elaborar un informe para el departamento de adquisiciones y que este tenga en cuenta las lagunas de contenido que pueden haber quedado en la colección a la hora de seleccionar.
Como toda tarea llevada a cabo dentro de la
biblioteca el expurgo ha de ser evaluado para ver
hasta que punto se han alcanzado los objetivos que
se establecieron en un principio y en caso de no
haberlos conseguido cambiar el método
empleado.
Deberán ser analizados aspectos como: si la
organización de la biblioteca ha mejorado,
si se ha ahorrado espacio, si ha habido un aumento
en los préstamos realizados a raíz de
expurgo, si se puede dar cabida a un mayor volumen
de adquisiciones que mejoren la colección
etc.
En definitiva se trata de analizar si el descarte es un práctica saludable y nos permite mantener una colección más acorde con la demanda. No obstante se debe realizar con el debido cuidado y asesoramiento para realizarlo con acierto, de modo que hayamos conseguido un beneficio para el centro y sus usuarios.
[1] Martínez de Sousa,
José. Diccionario de
bibliotecología. Madrid: Fundación
Germán Sánchez Ruipérez; Madrid:
Pirámide, 1993
[2] Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
Travesía el portal en Internet de las
bibliotecas públicas
Mª Rosa Velasco Merino - rosa@baratz.es
Pepi Martín - pmartin@baratz.es