La mayoría de las experiencias sobre Servicios Bibliotecarios en Pueblos Indígenas tanto en el Perú como en otros países de América Latina, están relacionadas estrechamente con proyectos de carácter educativo, específicamente con Educación Bilingüe Intercultural. La Biblioteca Magüta de los indígenas Ticuna del Brasil (Estado de Amazonas), sirve de apoyo a la formación de profesores indígenas; el proyecto venezolano "Libro Viviente" (persona poseedora de conocimientos y saberes), es la fuente para la producción de materiales educativos destinados también a los pueblos indígenas, por citar sólo dos experiencias. Sin duda, la expansión de la Educación Bilingüe Intercultural en los países con población indígena favorece de manera directa a la difusión de los servicios bibliotecarios en los pueblos indígenas.
A la luz de los resultados, esta alternativa es inmensamente ventajosa, ya que los servicios bibliotecarios integrados en el proceso educativo, no sólo permite a la población indígena el acceso a la información y al conocimiento, sino también fortalece el proceso educativo, asegurando la formación de lectores premunidos de las habilidades y destrezas para utilizar tanto recursos producidos localmente, en lengua indígena, y los recursos producidos en otras lenguas y en otros contextos, pero relevantes a sus necesidades e intereses, para generar así una educación intercultural.
Por todo lo dicho, la promoción de servicios bibliotecarios no debiera desaprovechar el espacio que ofrece la Educación Bilingüe Intercultural y que, gracias a varios factores, entre ellos la larga lucha librada por los pueblos indígenas, cuenta actualmente con amplio apoyo político y social.
En el presente trabajo, partiendo de la premisa de que "si la escuela es bilingüe e intercultural", la Biblioteca que sirve de apoyo, también debe seguir esa propuesta" (Bessa, 2000), se proponen algunas acciones para la promoción y desarrollo de los servicios bibliotecarios y de información en los pueblos indígenas, conscientes de que un proyecto integrado entre Educación Bilingüe Intercultural y Biblioteca Indígena, fortalece el proceso educativo y cultural de la comunidad en su conjunto. De esta forma, los proyectos bibliotecarios alcanzarían una mayor consistencia y una mayor cobertura, pues no sólo cubriría a la población escolar, sino también a la población en general.
El Perú es uno de los tres países de América Latina, junto a Guatemala y Ecuador, que cuenta con mayor población indígena. Aun cuando no hay cifras oficiales, es probable que esta población alcance los 9 millones de habitantes, pertenecientes a unos 48 grupos étnicos amazónicos y 1200 comunidades andinas, aproximadamente. Asimismo, a nivel nacional perviven 16 familias lingüísticas, de las cuales 14 son amazónicas y tres andinas (I. Pozzi Scot, 2000). El Perú es país pluricultural y multilingüe en toda su extensión.
La población nacional según el censo del 2005 es de 27. 219, 264 habitantes, distribuida en tres grandes regiones: Costa, Sierra y Selva. De ellas, la primera alberga al 50% de la población, debido sobre todo a las grandes migraciones de las últimas décadas. En la Selva, en cambio, aunque es la más extensa, alberga sólo el 10% de la población, incluido los grupos étnicos amazónicos. La Sierra, el gran trapecio andino, está ocupada por el 40% de la población, entre las que se cuenta las poblaciones quechua y aimara.
En el plano educativo, al año 2004, la población escolar alcanzaba 8.5598, 605 matriculados, de los cuales cerca del 30 % corresponde a zonas rurales, porcentaje que es aún mayor en los casos de Educación Inicial (34%) y Educación Primaria (37%).
Este es pues el escenario en el que, progresivamente, se viene ampliando la Educación Bilingüe Intercultural, como un proceso orientado fomentar el uso de las lenguas indígenas como medio de comunicación y vehículo de aprendizaje.
En 1953, ya UNESCO sostenía que "el mejor medio para la enseñanza de un niño es su lengua materna". Pues bien, los orígenes la Educación Bilingüe en el Perú también son de esa época, como se puede apreciar en las siguientes referencias:
En los últimos años, el Ministerio de Educación ha tomado una serie de medidas para impulsar y fortalecer la Educación Bilingüe Intercultural, que se han plasmado en la Política de Educación Bilingüe Intercultural (1989), Política Nacional de Educación Intercultural y Educación Bilingüe Intercultural (1991) y Política Nacional de Lenguas y Culturas en la Educación (2001). Todo ello, finalmente se consolidó en la nueva Ley General de Educación de 2003, donde se "reconoce y garantiza el derecho de los pueblos indígenas a una educación en condiciones de igualdad con el resto de la comunidad nacional"
En este largo proceso, se puede distinguir claramente dos etapas:
Mencionaremos algunas características tomadas de las propias normas del Ministerio de Educación y de algunos aportes de los especialistas en el tema:
Hoy en día muy pocos dudan de las ventajas de la Educación Bilingüe Intercultural en el fomento del uso de las lenguas autóctonas, la preservación de la cultura local, el aprendizaje de la segunda lengua y su carácter participativo y de interacción basado en el diálogo intercultural. Son los propios docentes quienes reconocen que el "el niño que estudia su propia cultura e idioma en la escuela cobra seguridad en si mismo, adquiere las habilidades cognoscitivas necesarias para su crecimiento intelectual equilibrado. Conociendo la gramática de su propia lengua y los valores de su propia cultura, avanza con seguridad en el aprendizaje de una segunda lengua y cultura, llegando así, a compartir lo mejor de ambos mundos que están a su alcance" (V. Zavala, 2001)
Sin embargo,, la Educación Bilingüe Intercultural en el Perú tiene una serie de dificultades. Por un lado, su cobertura es aún limitada, pues, según estimaciones apenas alcanza al 40% de la población escolar de Educación Primaria y al 20% de Educación Inicial. De otro lado, ahí donde se da, existen innumerables problemas, económicos, sociales y de orden técnico pedagógico, entre otros, que se traducen en falta de una adecuada capacitación de los maestros, escasez de materiales en lengua materna y contenidos locales, entre otros. Concretamente en lo que atañe a materiales educativos, en la mayoría de las escuelas indígenas el texto escolar, cuando llega, es el único material escrito con que cuenta el alumno, la creación de materiales a partir de contenidos locales, de las tradiciones orales, costumbres, mitos, etc., todavía no se da en niveles adecuados y la ausencia de bibliotecas es casi generalizada en las escuelas que aplican EBI. Del mismo modo, sobre todo en el mundo andino, a estas carencias se suma la actitud de los padres de familia que rechazan el uso de la lengua materna como medio de enseñanza, favoreciendo a la lengua castellana.
Frente a los diferentes problemas, la Dirección Nacional de Educación Bilingüe Intercultural del Ministerio de Educación, órgano responsable de definir la política nacional de educación bilingüe intercultural, así como de orientar y coordinar la aplicación de dicha política en todos los niveles del sistema educativo, viene impulsando una serie de acciones como: capacitación de docentes, elaboración de guías técnico pedagógicas para docentes, formación de equipos de docentes (traductores) para la elaboración de materiales, diseño y desarrollo de proyectos sobre nuevas tecnologías de información y comunicación y elaboración de materiales en soporte electrónico para las escuelas Bilingües Interculturales, la ejecución de campañas interculturales para la revaloración de los conocimientos y saberes de los pueblos indígenas, entre otras. De todo ello, debemos destacar la elaboración de material impreso (196 títulos en los últimos años), destinado a los alumnos, docentes y a la biblioteca de aula, que puede ser el germen para la formación de la Biblioteca Indígena Intercultural. (Ver anexo)
Como resultado del encuentro realizado sobre el tema en México en el 2000, ya se proponía un perfil de la Biblioteca Indígena, destacando su carácter interétnico y su rol, como centro de documentación e información, en relación con el sistema educativo formal e informal, la producción de materiales pertinentes, la investigación y recopilación del patrimonio cultural de los pueblos indígenas. Del mismo modo, en el Seminario realizado en Lima en el año 2002, se sugiere enriquecer este perfil dentro una concepción más amplia de centro de información, que incluya oralidad, escritura e imagen. Todo ello nos permite vislumbrar un modelo de biblioteca indígena caracterizado por su función educativa en esencia, pero también de preservación y difusión, en un contexto marcado por la interculturalidad. Es decir, donde, la biblioteca sea al mismo tiempo un centro de recursos informativos variados, generados por la escuela y la comunidad, en lengua autóctona, y un centro receptor de aquellos materiales producidos en otras lenguas y otros contextos, cuyo contenido sea pertinente a las necesidades e intereses de la población en su conjunto y que le permitan usufructuar las ventajas que ofrecen los modernos sistemas de información y comunicación. De esta forma, la biblioteca indígena, en cualquier contexto, debe ser esencialmente una Biblioteca Intercultural.
En otras palabras, proponemos una Biblioteca Intercultural, que actúe como un centro que organice todo tipo de materiales, de origen local y externo, para el servicio educativo y el desarrollo cultural de la población en general; que igualmente organice, preserve y difunda la memoria colectiva de la comunidad, revitalizando la identidad étnica, lingüística y cultural y se proyecte a la sociedad.
De lo tratado hasta ahora, se extraen las siguientes conclusiones:
En suma, las bibliotecas indígenas generadas por el impulso de las escuelas bilingües interculturales, ayudan de manera efectiva a la construcción de las bases de la sociedad de la información, facilitando el acceso a la población en general a los diferentes tipos de materiales, incluso a las redes de información.
La Interculturalidad, es un tema sobre el cual debemos reflexionar, pues, ella no se limita al campo de la educación, como pareciera entenderse hasta aquí, sino que "se encuentra presente en las relaciones humanas en general, como una alternativa frente al etnocentrismo y los intentos de homogeneización de un modelo cultural unitario, urbano y castellano hablante; es una propuesta de derecho a la diversidad y el respeto a la diferencia". Es decir, es una "actitud de apertura, una apuesta por el respeto a la pluralidad de nacionalidades y a la heterogeneidad de formas de vida (M. Heise) y viene a ser el eje de nuestras acciones y se aplica perfectamente a la Biblioteca Indígena en funciones, que se convierte en un escenario interactivo, donde ambas culturas se recrean y se enriquecen", donde el usuario recibe, pero también da y participa en su accionar de manera auténtica y espontánea, estimulado del dinamismo que surge del servicio bibliotecario. De esta manera, la Escuela y su biblioteca, puede forjar al ciudadano intercultural, "con actitudes personales positivas hacia la diversidad, abierto a aprender de otros estilos de vida y dispuestos a considerar cómo se ven las cosas desde el punto de vista de la otra gente (Valiente-Tubbino, 2001).
Este misma reunión es una expresión auténtica de interculturalidad, donde bibliotecarios y trabajadores de la información, de varios países, por decisión propia, aceptamos reunirnos, para compartir nuestras visiones, nuestras experiencias y nuestros sueños, respetando nuestras identidades, pero con el mismo objetivo: mejorar y ampliar los puntos de acceso a la información y el conocimiento a todos los ciudadanos, para hacer plena la vigencia de la Sociedad de la Información.
Todo hace suponer que, si seguimos al ritmo de los últimos años, el proceso de construcción de la Sociedad de la Información será muy lenta y un porcentaje muy alto de la población indígena no podrá participar ni compartir los beneficios que acarrea su implantación. En este sentido, se deben hacer todos los esfuerzos posibles para que la Biblioteca Indígena se convierta en un modelo de sistema de información, forjado por los propios indígenas, integrada a otros programas sociales, como la Educación Bilingüe Intercultural, para potenciar y optimizar los recursos que, ya sabemos, siempre serán escasos cuando se trata de favorecer un sector social con altos índices de exclusión, como los pueblos indígenas.
César Castro Aliaga- castroaliaga@hotmail.com